La tenue luz bañaba la blanca niebla al amanecer en las afueras de la ciudad, mientras me dirigía a resolver asuntos de Estado a las provincias de esa tierra calida, las flores destilaban un suave aroma al pasar, un aroma que nunca olvidare de Yucatán- así narraba Antonio López de Santa Anna a su joven esposa Dolores Tosta sus recorridos por Yucatán.
Una delicada capa de olores se extiende con el aroma de las rosas, flores de campanilla y guayaba, el aroma es suave y evocador, esta inspiración solo la pueden adquirir en la querida blanca Mérida.